Aranceles: la cereza del pastel de la administración Trump.
Desde el 20 de enero que empezó a gobernar Donald
Trump, un oscuro panorama recorre el comercio internacional de exportaciones e
importaciones de todo tipo de mercaderías. Trump obnubilado por el peso del
déficit comercial que mantiene con sus principales 10 socios: China, Suiza,
México, Irlanda, Vietnam, Canadá, Taiwán, Alemania, Japón e India que sumó en
los primeros dos meses de su segundo mandato enero – febrero aproximadamente
238.500 millones de dólares busca desesperadamente acortar esta brecha, sincerando
cuentas con sus socios y tratando de hacer más competitivas sus exportaciones.
Para los analistas de comercio exterior la política
arancelaria de EE.UU., ha sido un caos total que más que aciertos constituye un
retroceso de más de tres décadas que está llevando a los países a replantearse
nuevas relaciones y a revisar sus políticas de autogestión, que bien podrían en
el corto plazo ralentizar las relaciones comerciales. Algunos de estos países
como China, Canadá y otros han adoptado la política ojo por ojo, lo que empaña
aún más la política comercial dado que los daños colaterales a terceros países
se han sentido desde el primer momento.
En un arranque de locura temporal que posteriormente
ha menguado con ciertos claros de pensamientos coherentes, Trump anunció en el
mes de abril la imposición de aranceles del 10% para todos los países salvo
ciertas excepciones con socios comerciales que mantiene enconadas diferencias
sobre quienes son sus verdaderos amigos o enemigos comerciales. A estos países
en que la duda parece razonable de que por años han boicoteado la
competitividad de los EE.UU., Trump ha sido tajante y a elevado los aranceles
hasta el 150% del techo anunciado. Es el caso de China, país al que llegó a
elevar los aranceles hasta la estratosfera.
Los países Latinoamericanos no han escapado a la
estocada arancelaria de Trump y aunque la mayoría está en el rango del 10%,
todos buscan negociar alguna ventaja competitiva que les permita continuar
manteniendo su cuota de mercado sin que llegar al mercado estadounidense les
signifique mayores costos que afecten a los productores.
Aranceles un plan urdido con alevosia
Partiendo de la fórmula utilizada por la
Administración republicana para imponer aranceles recíprocos, Trump podría
haber incurrido en alevosía. El termino se lo aplica más al ámbito penal, pero
en contabilidad podría interpretarse como un arreglo premeditado para adulterar
los estados financieros, algo que muchos de los países socios están
argumentando. Adicionalmente economistas del American Enterprise Institute, un
centro de estudios conservador, han desvelado que los aranceles recíprocos de
Trump, contienen un grave error matemático que infla excesivamente el impacto
en aproximadamente uno de cada cuatro casos. Según los expertos el error ha
provocado tasas arancelarias mucho más elevadas para lograr objetivos que
pretende la Administración republicana.
Trump impone arancel del 50% a productos de Brasil
El reciente anunció de Donal Trump, que impondrá un
arancel del 50% sobre todas las importaciones provenientes de Brasil, a partir
del 1 de agosto debido a que este país no ha acatado las insinuaciones de dejar
insubsistente el juicio a Bolsonaro, amigo personal de Trump.
Según Trump, el hachazo arancelario se de debe “en
par a los ataques insidiosos de Brasil a las elecciones libres y a los derechos
fundamentales a la libertad de expresión de los estadounidenses”. Así como al
proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, calificando al proceso
en su contra de “cacería de brujas”.
En este contexto los productos que están en la mira
son el jugo de naranja, café, soja y otros. La industria frutícola de Brasil ha
expresado su preocupación por la recientes declaraciones del mandatario
estadounidense que de concretarse perjudicarían su competitividad.
Abrafrutas el gremio de los frutícolas ha dicho que
la “La industria frutícola de Brasil desea continuar exportando sus productos a
Estados Unidos y a los importadores estadounidenses”. Señalan que gracias al
actual modelo, los consumidores han podido acceder a frutas tropicales sabrosas
y seguras.
Los productores brasileños y sus organizaciones han
dicho que respaldan las negociaciones en curso donde el diálogo y la
transparencia deben primar en ambas partes para alcanzar un consenso que
normalice los asuntos arancelarios en discusión y retome el ciclo virtuoso de
comercio tradición histórica de las relaciones bilaterales de esos dos países.
Ecuador tendría un menor arancel de EE.UU.
Aunque ser amigo de Trump no garantiza nada, Ecuador
apuesta a la buena relación que mantiene el gobernante norteamericano con
Daniel Noboa Azín, quien fuera uno de sus invitados especiales.
El país tiene una lista de productos: Camarones
frescos, Banano, Cacao, Rosas, Conservas de atún sin aceite, Plátanos, Brócoli,
Camarones en conservas y otras frutas entre los principales productos que pagarán
aranceles del 10% a los EE.UU., luego del término de la prórroga impuesta por
el mismo Trump, para que los países presentan sus propuestas de negociaciones.
El sector exportador bananero ecuatoriano fue uno de
los primeros en reaccionar al pretendido arancel recíproco del 10%, que el
presidente de los EE.UU., Donald Trump negocia y que está entre los de menor
tasa por aplicarse a partir de agosto cuando concluyo el tiempo de prórroga. La
medida arancelaria calificada por AEBE, de gran impacto a nivel global, dijeron
no afecta de manera diferenciada la competitividad del banano ecuatoriano
frente a nuestros principales competidores.
Los países productores de banano de la región:
Guatemala, Costa Rica, Honduras, Colombia, Panamá competidores en el mercado
estadounidense tendrían la misma tarifa mínima del 10%, e incluso aquellos que
cuentan con acuerdos vigentes.
Hace pocos días una delegación encabezada por la
canciller Gabriela Sommerfeld, visitó Washington D.C., Estados Unidos con el
objetivo de abordar con representantes del sector comercial estadounidense los
efectos de los aranceles impuestos por la administración de Donald Trump a
varios países, incluido el Ecuador.
Ecuador busca la posibilidad de reducir el
porcentaje de esta tarifa plana del 10%. Hay que tener en cuenta que el país no
ha respondido con medidas retaliatorias, como si lo han hecho otras nacionales
como China, México, Canadá entre otras.