Solución ecuatoriana contra el moko: grupo grandes logra un control "contundente" de ralstonia solanacearum
En un panorama de
creciente alarma por el avance de enfermedades como el Moko (Ralstonia
Solanacearum) en las plantaciones de banano en Ecuador, el Grupo Grandes
anuncia resultados exitosos en la contención de esta bacteria, calificada como
"más peligrosa que el mismo Fusarium raza 4" por el científico Luis
Ernesto Pocasangre.
El Ing. Luis
Grandes, CEO del Grupo Grandes, reveló los hallazgos de más de cuatro años de
investigación, destacando que Ecuador tiene la capacidad de ser una
"escuela del banano" a nivel mundial, gracias a su conocimiento y
posición geográfica.
EL CONSORCIO MILAGROSO: OCHO MICROORGANISMOS CLAVE
La investigación
del Grupo Grandes, con apoyo de asesores científicos, se centró en aislar
microorganismos de la serranía ecuatoriana. Tras analizar miles de cepas,
lograron aislar un consorcio de ocho microorganismos —principalmente
trichodermas y bacillus— que han demostrado ser enemigos naturales del Moko.
El consorcio es
vital, pues "el trabajar en consorcio, en unión los microorganismos, los
trichodermas, hacen un mejor trabajo que por separado". De los ocho
microorganismos, tres tienen estudios a nivel mundial, pero cinco son
exclusivos de la investigación de Grupo Grandes.
ENSAYO DE CAMPO: UNA MORTALIDAD DE MENOS DEL 1.5%
La verdadera prueba
se realizó en la Hacienda JJ, propiedad de Mario Chonquí, que había sido
arrasada por el Moko y cuyas 70 hectáreas quedaron como rastrojos. En un suelo
altamente contaminado, y con una alta población de siembra de 2,358 plantas por
hectárea, la estrategia implementada logró reducir la mortalidad por Moko a
"menos del 1.5%" en la primera cosecha (R0) de las 70 hectáreas
sembradas. Este resultado ha atraído la visita de grandes empresas del país
como Noboa, Fertisa y Sebadol.
LA ESTRATEGIA DE "VACIADO BIOLÓGICO" Y BAJO COSTO
La metodología de
Grupo Grandes se basa en una estrategia de dos pasos para cultivar en suelos
contaminados:
Vaciado Biológico:
Se aplica un producto español-europeo con certificación orgánica que actúa como
esporicida, fungicida y bactericida. Este producto logra una selectividad
única: ataca a los microorganismos patógenos (como la Ralstonia) porque estos
tienen un pH intracelular ácido. El producto busca ese pH y "los
revientan". Esto baja la "carga de infección" sin eliminar todos
los microorganismos benéficos, lo que permite crear suelos supresivos.
Inoculación: Una
vez bajada la carga patógena, se inocula el suelo con el consorcio de ocho
trichodermas y también con lactobacillus.
Una de las noticias
más impactantes para el productor es el costo: la inversión necesaria para el
control en arranque es de solo 280 a 300 dólares por hectárea, una cifra muy
inferior a los protocolos que, según el Ing. Grandes, superan los $2,000 propuestos
por las autoridades.